LO QUE SE SABE NO SE PREGUNTA.

Apataki de Okanran-ejiogbe



Pataki
REFRAN: Lo que se sabe no se pregunta.
Era un Rey que sus tesoros los enterraba en el bosque, para que nadie en el Castillo lo supiera, ni su propia familia, ni su mujer, era para él nada más. Al cabo del tiempo, él Rey murió y sus familiares quedaron sin fortuna porque no encontraron nada por más que buscaron, pues el no dejaba el dinero en el Castillo y pensaron que lo había enterrado en el Bosque.
En aquel bosque vivía un campesino que todos sus familiares habían muerto a causa del trabajo agotador. Ya él, después de grande y cansado de trabajar todos los días, se ponía a hablar con su mujer y le decía que su mayor orgullo era, que él ganaba dos monedas, uno era para comer y otros gastos, y guardaba el otro para su hijo, para evitar que pasara los trabajos que él y su familia tuvieron que pasar.
El campesino siempre soñaba con cosas malas y con muertos, que le querían matar, pero en uno de sus sueños, se le presentó su Guía Protector, y en cuyo sueño lo mandaba a ir a casa de Orula a consulta. El hombre fue y Orula le vio este Ifa, que le dijo: Tienes que hacer Ebo con: Trampa, para poder prosperar y que la justicia no llegue a Ud. de una forma o de otra. En cuyo registro le salió que no podía engañar a su mujer. El Ebo: Tres panes, ponerlo en una Mata de Salvadera, coger un Eja Tuto y ponerlo en una trampa de Jutía y coger una Jutía y ponerla en una red al lado del Mar y después, darle un Akuko a Eshu en medio del bosque. El campesino así lo hizo y un día, ya muy cansado, dando pico y pala, se encontró con un tesoro enterrado, pero se acordó de lo que le había dicho Orula y no partió por la primera. El campesino, muy alegre y contento, volvió a enterrar el tesoro y marcó el lugar para ir a buscarlo en otra oportunidad propicia. Cuando regresó a su casa se lo contó a su mujer y ella se puso muy contenta. Él le pidió a su mujer que no le contara esto a nadie, pero ella esto le entró por un oído y le salió por el otro y se pone a comentarlo, y llegó a oídos del Rey, que en el bosque del Palacio un campesino se había encontrado un tesoro.
El Rey mandó a buscar al campesino para que este le diera el Tesoro. El campesino le dijo que eso no era verdad. Pero el Rey, desconfiado del campesino, le dejó preso y mandó a buscar a la mujer de éste. Cuando llegó la mujer, la interrogaron, ella dice que lo contaría todo. En el Registro le salió también que después que hiciera el Ebo, se lo enseñara a su esposa y ella al ver cosas tan imposible quedó asombrada.
Entonces así mismo ella se lo contó al Rey y éste la tomo por loca porque ninguna trampa mata el pan, y la Jutía no se caza en el Mar y el pescado no se puede pescar en una cueva de Jutía. Entonces el Rey mandó a soltar al campesino y se disculpó con él.