OLONIA, TIERRA DE LA MONTAÑA

Apataki de Okanran-ika



Pataki
En Olonia, Tierra de la Montaña, vivía Awo Biyekeiyeke, a quien un día fue a visitar un abure llamado Okana Ika Awo Osologue. Tan pronto como este llegó a la Tierra de Okana y la vió, le entró la ambición y el deseo de la traición, por lo que entro cantando: OKANA IKA LASHIRE BOBA OSO LAYÁ. Por lo que todo el pueblo salió a verlo y se pusieron a mirarlo desde sus puertas porque este les llamo la atención.
Okana Ika se dirigió al Rey Eiyekeiyeke y se identifico diciéndole que ambos eran oriundos de mismo pueblo y que se conocían desde pequeños. Eiyekeiyuke muy contento, le dio albergue y la brindo de todo lo que tenia, pero le dijo: Mira mi Palacio como esta en ruinas, sin embargo, puedes servirte de el para todo lo que desees, pues tu eres de mi tierra y conoces a mi familia, a quien mejor que a ti puedo brindarlo.
El Palacio de Eiyekeiyeke venia a ser como un gran árbol dentro de la religión y se llamaba Oshé.
Okana Ka le contestó: Yo puedo arreglar este Palacio, pero con una condición, que tu me dejes vivir mucho tiempo en el mismo y que además me presentes ante tus súbditos como el gran inteligente del Palacio.
Eiyekeiyeke accedió a lo pedido por Okana Ika y este valiéndose de esto comenzó a crearse un buen ambiente en todo aquel reino. Decía que el Rey lo había mandado a buscar para que arreglara la mala situación que ellos tenían, ya que el propio Eiyekeiyeke no podía hacerlo, y además les decía a todos que si ellos deseaban, el podía quedarse definitivamente allí.
Un día uno de los fieles del Rey le dijo a este, todo lo que estaba haciendo Okana Ika a sus espaldas. Eiyekeiyeke no solo no le creyó, sino que lo castigo por mentiroso.
Pasaron algunos días y Eiyekeiyeke llamo a un amigo Okana Ika y le dijo Abure, tu llevas ya mucho tiempo disfrutando de todo aquí y aun no has cumplido tu palabra, hazlo por la memoria de nuestros padres.
Okana Ika, le contesto: Pero tu tienes que abandonar esta tierra. Eiyekeiyake entonces le pidió unos días para pensarlo y arreglo todos sus asuntos, Okana Ika le contesto: Si dentro de tres días usted no se decide, entonces yo me marcho.
Eiyekeiyeke, comprendiendo entonces la ambición desmedida de amigo, decidió ir a casa de un viejo que vivía en una tierra cercana a pedir consejos. Al llegar a dicha tierra pregunto donde vivía un viejo sabio y le señalaron la casa de Orunmila. El anciano lo mando a sentar y le dijo: Tu quieres un consejo hijo? Eiyekeiyeke le contesto: A eso vengo, pero perdone usted, ¿Cual es su nombre? El anciano le contesto: Yo soy la representación de tres personajes en la tierra. Owo Orun, Owo Mifa, y Owo Inle Osain.
Entonces le hizo Osode, le vio este ifa y le dijo: Hijo tu eres de muy buen corazón y de muy buen sentimientos y no deben de tratarte así. Y le dijo como estaban tratandolo en su propia tierra. Le marcó Ebo y que además le pusiera una hoja caída de Palacio y que se limpiara bien con la Eyele y que después la amarrara durante tres días seguidos al sol sin darle agua a beber; y a las doce del día del último día rezara:
OUN OSHE MORA MOYIDA OUN OSHE MORA OKANA IKA ORO FI OUN OSHE MORA INLE TANI,. Y que acto seguido soltara la Eyele que después cogiera el Ebo y lo pusiera donde le Eyele se posara y que donde el viera yerbas verdes, escarbara, que encontraría el arroyo con bastante agua fresca.
Eiyekeiyeke regreso muy contento. Okana Ika al verlo, pensó que había ganado su ambición, entonces le pregunto: ¿Ya decidiste?. Sí le respondió Eiyekeiyeke, pero antes voy a dar una fiesta para ti, que eres mi amigo, entregándote de esta forma al reinado. Llego el momento de la fiesta y cuando todos estaban reunidos Eiyekeiyeke cantó: OUN OSHE MORA MOYIDA OUN OSHE MORA OKANA IKA ORO FI OUN OSHE MORA INLE TANI. El pueblo al oír esta le cayó encima a Okana Ika, saliendo este destruido por mal agradecido y traicionero.