LA REUNIÓN DE OLOFIN

Apataki de Ogbe-owonrin

Una vez Olofin cito a todos los animales a una reunión con la intención de darle a cada uno de ellos su posición según su genero.
Estando Olofin impartiendo el deber de cada uno y la moral que debían observar, todos los animales estaban atentos a la oratoria de Olofin, pero en esos instantes se apareció la Perra y el Perro, que ya hacia rato que estaban en aquella reunión en cuanto vio a la Perra, abandono dicha reunión siguiendo detrás de la perra y cuando logro alcanzarla, lo primero que hizo fue olerle el Obo y pasarle la lengua, tocando la casualidad y la fatalidad al mismo tiempo, que la Perra tenia Ashupua (Menstruación).
En esto, Olofin vio lo que el Perro hacia e indignado lo increpo, diciéndole al Perro que eso era antihigiénico e inmoral y que por lo tanto lo condenaba a que siempre fuera un pordiosero y que por mucho cuidado que con él tuvieran, que siempre padecería de Enfermedades Pestilentes y que siempre que el quisiera hacer vida con la Perra, esta tuviera el periodo.

En esto, el Owunko, que sin saberlo el Perro era su enemigo, fue el único animal que acuso al Perro y lo ultrajo duramente. Olofin que ignoraba los sentimientos del Owunko hacia el Aya, lo felicito por su comportamiento sobre la moral y el Aya fue expulsado de la reunión. Pero como todo en esta vida se paga, mas tarde o más temprano, al terminar la reunión cada cual se fue para su respectiva casa. Pasado un tiempo, el Owunko se vanagloriaba de ser moral en su trato con la Eure; pero como el que mucho critica, mas tarde o más temprano la saliva le cae en la cara, pues no se puede escupir para arriba.

Entre los animales que aquel día se habían reunido con Olofin habían unos cuantos que no vieron con buenos ojos la intervención del Owunko en contra del Aya. Poniéndose entonces de mutuo acuerdo y juraron vigilar al Owunko día y noche. Esos animales eran: La Lombriz, el Maja, la Hormiga, Mosca Y El Ratón.

Un día después de una paciente labor de vigilancia, el Ratón Ekute, que era el mas encarnizado enemigo del Owunko pudo ver que este a la hora de ir a Ofikale Trupon con la Eure, primero le olía el Obo y después le pasaba la lengua. A1 ver este, al Ekute, cito a los demás animales para que ellos por su propia vista lo comprobaran, siendo entonces el Owunko expulsado de su pueblo y condenado por Olofin a vivir errante y ser perseguido por el Aya.