EL HIJO DE OGUN Y EL DE ELEWA

Apataki de Ogbe-otura

Obatala tenia una gran hacienda en la que trabajaban de esclavos un hijo de Shango, otro de Ogun y otro de Elewa. Había que trabajar muy duro y de solo a sol, donde un día los hijos de Elewa y Ogun se ponen de acuerdo para abandonar la hacienda y convidar al hijo de Shango, pero este no acepto, porque ya Ifa le había dicho que siguiera en su trabajo para que ganara la confianza de Obatala y así poder llegar a ser rey con los conocimientos que este le proporcionara.
Ante la negativa del hijo de Shango; los hijos de Ogun y Elewa se van de la hacienda y comienzan a recorrer el mundo, en el que pasan el tiempo si haber logrado nada en provecho para sus vidas y continuaron pasando trabajos y problemas. Pero el Omo Shango que siguió trabajando, logro la confianza de Obatala, y se hizo Ifa y lo coronó rey, y Obatala lo nombro su secretario.
Regresando los hijos Elewa y Ogun a la hacienda, vieron todo lo que había prosperado el Omo Shango y este los dejo entrar de nuevo en la hacienda, la envidia se posesionó de los dos, y comenzaron a matar y comerse las reses de Obatala, y las enterraban en el río en el área pantanosa, casi completas pues dos solo pueden comer poco de una res.
Un día, el Omo Shango se vio con este Ifa, y le dijo que sus enemigos lo estaban perjudicando y le pidió: Huesos de reses, y demás ingredientes y que los llevara a la parte pantanosa del río. Ya el Omo Shango había notado la falta de las reses y estaba preocupado, pues dentro de pocos días debía rendirle cuentas a Obatala.
Cuando se hizo el Ebo, lo llevo al río y cuando iba caminando por el pantano noto que pisaba algo duro, y a cada paso notaba objetos debajo de el, así los desenterró y se dio cuenta que eran las reses. Y así se puso al acecho y descubrió que eran los hijos de Elewa y Ogun.
El día que rindió el informe Obatala no quedo satisfecho con la cantidad de reses reportadas y el Omo Shango dijo: Es cierto que faltan reses, pues ayer descubrí que el hijo de Elewa y Ogun, se las comieron y las enterraron en el río. Y así Obatala los mando a matar a los dos.