ZUXOLU Y JE-XOLU

Apataki de Owonrin-Meji


Existen dos especies de Sakpata: Sakpata salvaje, llamado Zuxolu, Oba del Bosque; y Sakpata doméstico, llamado Je-Xolu, Oba de las perlas.
Je-Xolu poseía doscientos caballos, doscientas vacas, doscientas Guineas, doscientas palomas, doscientos gallos y gallinas, doscientos Chivos, doscientos perros, doscientos gatos, doscientos cerdos. Estaba entre aquellos en celibato. Todo estos animales que tenia empezaron a reproducirse. Pero Ojuani Meji, vino a la tierra, y sé les prohibió, por un Babalawo que consultó, la matanza de los animales. Unos días después de esta consulta, un desconocido en el curso de la noche. En inteligente astucia, lo obliga a darle un pollo y lo mata.
Entonces, otro desconocido sé presentó, y mató un Chivo. Entonces un tercero, y mató un cerdo. Al cuarto visitante pidió una Vaca; entonces un caballo. Y así desapareció un animal de cada clase, hasta la Guinea. ¡Al momento que sexto visitante apareció, comenzó gritar uno de los animales: quieren matarme! ¡Quieren matarme! Y todos los otros animales también gritaron.
Al día siguiente, los animales sé reunieron en un lugar separado. ¡Y cada clase notó que faltaba uno de cada especie: Ha! !Nuestro dueño quiere matarnos a todos!
Ahora, en este tiempo, Zuxolu no tenia nada propio, solo tenia las oraciones que le hacia a Oduduwa, que le pedía bendiciones y posesiones. Y, ese día, paso por el lugar donde los animales estaban reunidos y les lanzo hierbas y maíz para que comieran.
Los animales, viendo esto empezaron a seguir a Zuxolu hasta la puerta de su casa.
Ahora Zuxolu tenía solamente una Guinea viva que estaba destinada a un sacrificio. De manera que él evita que sé confundieran las Guineas nuevas con la que ya tenia en la casa, tomo jabón de tierra y mezclo esto con hollín y pinto la Guinea de negro. Sin embargo, el animal entró en la casa de Zuxolu, viendo las hierbas y las semillas de maíz. Una vez que todos los animales entraron, Zuxolu cerro la puerta y barrio todo de manera que nadie sé diera cuenta que había animales allí.
En la tarde de este día, Jexolu, fue a ver sus animales, y comenzó gritar: ¿Dónde estarán todos mis animales? Y al día siguiente, buscó su huella por todas partes, y fue a buscar a Zuxolu. Lo saludó, y dijo: Desde ayer, todos mis animales desaparecieron, ¿Los has visto por alguna parte? No, contestó el otro. Solo tengo esta guinea aquí.
Ahora todos los animales, detrás la puerta, oyeron las palabras, y reconocieron la voz de su amo. Pero no sé atrevieron a soplar palabra, de miedo de ser muertos.
Es así como Zuxolu lo poseyó todo, y Jexolu sé quedo sin nada.
Éstos es porqué, cuando la viruela o enfermedades contagiosas entran en una casa, es necesario inmolar animales y permitir fluir su sangre a la tierra. Si uno actúa así, la enfermedad no sé expandirá en la casa y en el país.