NO HAY BUENO SIN MALO

Apataki de Osa-Ejiogbe

Cierto día Obatalá estaba sentado en la mesa y en otro extremo el Diablo. Cuando Elegua, que era el sirviente, lo vió miró para Obatalá y después para el Diablo. Extrañado le pregunta a Baba. ¿Cómo es que UD, siendo tan bueno está sentado a la mesa con esta clase de individuo? Y Obatalá le contestó: No te asombres que si no fuera por él, que es el que predica el mal, nosotros no viviríamos.