AYAGUNA EL CREADOR DE PROBLEMAS.

Apataki de Iwori-Osa

 Pataki
Dice esta Historia, que en el reparto que hizo Olofin en la tierra, cuando distribuyo los cargos entre sus hijos a Ayaguna le toco ser creador de problemas. Donde llegaba, gobernaba con las armas y así lo hizo en una gran parte de África. Era de espíritu revolucionario y se peleaba con todos sus vecinos. Un día Olofin lo llamo y le pregunto  por que causa él gobernaba de esa forma tan pendenciera.
Yo quiero la paz para todos mis hijos, le dijo Olofin. A lo que contesto Ayaguna:
Usted Baba, siempre esta sentido y la sangre no le corre por sus venas, a Olofin siempre le llegaban las quejas de las camorras y pleitos de Ayaguna, y de que este siempre lo que buscaba era la lucha y la guerra.
 
Olofin para ver si Ayalguna se regeneraba, le quito el mando de África y lo mando para el Asia, en donde Ayalguna encontró gente tranquila que nunca se desafiaban y allí todo era paz y tranquilidad. Ayalguna se dijo: Pero en  adelante tendrán que pelear, pues yo soy guerrero, el jefe de los guerreros. Entonces se fue a una tribu vecina y los incito a que fueran a dominar la tribu donde él estaba viviendo, diciéndoles que ellos eran bobos. Regreso a su tribu y los arengó, diciéndoles que venían a invadirlos y que habían que combatir a los invasores, porque solo había una alternativa: Ser vencedores o vencidos. Y así siguió sin dejar a nadie en paz, alumbrando guerra por donde quiera, metiendo discordia entre la gente pacifica, hasta que por fin ardió la guerra, la cual se extendió al mundo entero. Los pueblos, antes las circunstancias evidentes de que era Ayalguna el provocador, el incitador de las guerras, volvieron donde estaba Olofin a quejarse nuevamente. Olofin llamo a Ayalguna y le dijo: Por favor, Hijo Mío, Quiero la Paz. Yo soy la paz, Yo soy Alamorere, Bandera Blanca. Ayalguna le contesto: Baba, si no hay discordia no hay progreso, con la discordia avanza el mundo, haciendo que el que tiene dos, quiere tener cuatro, y haciendo que triunfe siempre él mas  capacitado. Bien, dijo Olofin, si es así, el mundo durara hasta el día en que le dé la espalda y te tumbes a descansar. Este día aun no ha llegado