EL FIN DE LOS SACRIFICIOS HUMANOS EN EL IFISMO.

Apataki de Irete-Meji

Después de haber obtenido el secreto de la prosperidad, El decidió que había llegado el momento de venir al mundo. Antes de partir el se fue a ver con Ifa y este le dijo que hiciera ebo de manera que evitara problemas a la hora de tener hijos en el mundo. Se le dijo que le diera a su Ifa 1 chivo, y otro a Eshu. El sin vacilar rápidamente hizo lo pedido y luego partió para la Tierra.

Al llegar al Mundo el fue a un pueblo llamado Oke mesi donde se dedico a la practica de Ifa. Prospero pero no tuvo hijos. Posteriormente se caso con una mujer la que le dio una hija. Pero el estaba ansioso por tener hijos. Un día es decidió consultar su Ifa, acerca del por que no podía tener un varón Ifa le dijo que debería hacer ebo con un venado (Agbonrin), como el no era un cazador decidió ir a la cercana aldea de Ufo, para ver si obtenía el venado a la vez que practicaba Ifa.

Al llegar a la aldea conoció una mujer llamada Kporoye, la cual era casada pero no había podido tener hijos, que vino a verlo por adivinación para ver si resolvía este problema. El le dijo que tendría hijos, si ella podía hacer el sacrificio con una gallina, un conejo rápidamente la mujer proporciono las cosas para el ebo y el uso la gallina para hacer sacrificio a Ifa y el conejo fue preparado para los ancianos de la noche, la mujer debería de llevar el sacrificio junto al gran hueco abierto para la caza de elefantes, al caer la noche.

Después de haberle hecho el ebo a Kporoye, el salió para el monte con el fin de recoger unas hojas para su trabajo, el llevo su espejo mesmerismo. Mientras recogía las hojas, vio un gran ciervo mediante su espejo, lo conjuro para que viniera donde el estaba para poderlo coger, el animal obedeció la orden y fue atrapado. Tan pronto el ciervo se sintió en peligro, comenzó a luchar por su vida, en la lucha, ambos cayeron al hoyo. Dentro del hoyo también había caído una gran Boa. El dentro del hoyo mediante un palo pudo matar al venado, pero estaba atrapado en la trampa.

El grito pidiendo ayuda pero nadie respondió, y tuvo que pasar la noche en la trampa, por la mañana vio a un grupo de niños que iban hacia el bosque a revisar sus trampas y el les grito por ayuda, al estos acercarse, se preguntaron como ellos podían ayudarlo a salir y al no poder hacer nada se marcharon frustrados.

Mas tardes era la hora que los hombre iban para sus granjas y cuando los vio los llamo también. Cuando los hombres lo vieron, se burlaron, preguntándole ¿Por que si eres capaz de salvar a otros, ahora no te puedes salvar tu mismo? Usando las palabras que Ejiede usaba para hacer los ebo se, burlaron y partieron, sin hacer nada por ayudarlo.

Después llego la hora de las mujeres ir al mercado, al verlas por su espejo el les canto por ayuda, ellas fueron a verlo al hoyo, lo reconocieron e hicieron lo mismo que los hombres lo ridiculizaron y se burlaron, pero no hicieron nada por sacarlo de hoyo. Mas tarde por la noche Kporoye, a quien el había aconsejado depositar el sacrificio cerca del hoyo, venia a cumplir con esto. El la vio por su espejo, después de colocar el ebo ella se dispuso a volver, el aprovechó para llamarla por su nombre. Ella cautelosa se acerco al profundo hoyo y al verlo le pregunto como había podido caer allí, el le explico lo sucedido y le pidió que lo ayudara a salir de la trampa. Ella le dijo que no tenia nada con que poder ayudarlo. Dijo quítate el turbante y lanza una punta de la tela dentro el hoyo y amarra la otra punta a un árbol, ella le obedeció y la tela no llegaba a donde le pudiera alcanzarla, el hizo un conjuro y la tela se estiro hasta donde el quería, lo primero que hizo fue amarrar el ciervo por una pata, Kporoye le dijo que ella o la tela no iban a poder con tanto peso, pero el le dijo que el no saldría sin su venado. Entonces el comenzó hacer el siguiente canto Bami gbe bara. Gbegbe leyin. Mole gbegbe. Este es canto que los Awose usan cuando han de mover su Ifa de un lugar a otro. Cuando estaba a punto de salir del hoyo, la pata del venado se desprendió del cuerpo y este volvió a caer en lo profundo del hueco. De igual forma Kporoye cayo de espaldas y su ropa rodó, quedando desnuda, Ejiede salió en ese momento de la trampa y la vista de la hermosa mujer sin ropas, fue algo que no pudo resistir, y se le hecho encima, ella le recordó que estaba prohibido hacer el amor sobre la tierra desnuda.

El se separo y recogió suficientes hojas de Ahe y elaboro una cama y procedieron hacer el amor, luego de esto ella molesta por que Ejiede se había aprovechado después, de ella haberlo ayudado, la mujer le dijo que ella había recién terminado su menstruación. El contesto no te preocupes, vas a quedar embarazada y darás a luz un varón. Antes de ellos separase, la mujer insistió en saber como verlo a el en caso de que su predicción se hiciera realidad. El le dijo que vivía en Okemesi. Mi casa esta pintada de negro, también hay un cadáver humano seco a la entrada de la casa y que había un árbol en la entrada principal de su finca, que era famoso por producir semillas de corona en su copa, cuentas en su tallo y corales en sus raíces, el árbol se llamaba Okporo'kporo. Luego de esto ellos tomaron rumbos diferentes.

Al llegar a su casa, Ejiede utilizo la pata del venado para servir a su Ifa. Mientras Kporoye quedo embarazada. Ella era la hija del Ova de Ijero. Y estaba casada con el Ova de Illa, que era el lugar donde vivía. Nadie podía creer que estuviera en cinta, pues estaba ya pasada de la edad de concepción. Sin embargo ella dio a luz un varón que era la copia de su padre Ejiede. Su esposo se puso tan contento por este echo que le otorgo a ella el privilegio de darle nombre. Ella le puso Olomo. El niño creció y cuando tuvo la edad de razonar, ella le contó la verdad. Para sorpresa de todos el niño entonaba cantos que su padre al que no había visto nunca, solía entonar, también recogía hojas, como su padre y sus compañeros siempre se burlaban de el, por imitar al sacerdote de Ifa que una vez había estado en el pueblo. Un día el le insistió a su madre que el deseaba conocer a su verdadero padre, y a Kporoye no le quedo mas remedio que complacerlo.

A la mañana siguiente emprendieron el viaje a Okemesi, para buscar a Ejielemere. Este viaje era peligros pues en ese camino merodeaban 3 peligrosos bandidos. Uno vivía en Ado-Ekiti, y se llamaba Ikapata Ule Ado, El segundo era de Okemesi, lugar donde vivía Ejiede, este se llamaba: Efifo Kelo omom ijuero y el tercero era de Illa, donde Kporoye vivía con su marido, este otro se llamo: Amonita, Amonita, ke se mi la ale ugotun. Y eran los reyes de ese bosque. Al ellos llegar allí fueron capturados por los bandidos. Uno sugirió matarlos. Los otros dos se negaron, el que vivía en el pueblo Illa propuso venderlos como esclavos, y la ganancia la dividirían entre los tres.

El bandido que vivía en Ado-Ekiti de donde era Kporoye la tomo a ella para venderla como esclava y el que vivía en Okemesi cogió a Olomo para hacer lo mismo. Durante todos aquellos años Ejiede no había tenido mas hijos y cuando llego el momento del festival anual de Ifa, el le dio dinero una de sus mujeres para que comprara un esclavo el cual seria sacrificado a su Ifa, junto con otros materiales.

Cuando la mujer de Ejiede llego al mercado vio a Olomo quien aunque, de pequeña estatura, tenia un buen cuerpo. Y lo compro. Cuando Olomo estaba llegando a la casa con su compradora, vio el árbol lleno de coronas, cuentas y coral, el también vio el cadáver humano seco atado en la entrada principal, de la casa pintada de negro Olomo se convenció que era la casa de su padre, ya que ajustaba perfectamente a la descripción dada por su madre.

Cuando Ejielemere vio al niño esclavo, se lo entrego en custodia a una mujer mayor que vivía cerca de la casa. La mujer debía cuidarlo durante los próximos 7 días. A la mañana siguiente, Ejielemere salió hacia el bosque a recolectar hojas y otros haberes para la celebración que se acercaba. La mujer le entrego al niño, un montón de granos de palma para que los partiera. 'Esto explica por que esta prohibido partir granos de palma en una casa, en la que se este celebrando una iniciación de Ifa, durante los 7 días que la antecede y el por que un sacerdote de Ifa no puede partir granos de palma'. El niño mientras partía los granos cantaba una canción que narraba la historia de su vida. Cuando la mujer escucho el canto decidió decirlo a su amo tan pronto este regresara del bosque. Ella le dijo que al día siguiente fingiera que volvía a salir y se escondiera, para que pudiera oír, lo que el niño cantaba. Al día siguiente el abandono la casa con el pretexto de ir al bosque, pero regreso por la puerta del fondo. Mientras que al niño le daban otra porción de granos, para que los partiera, cuando se sentó hacerlo, nuevamente empezó a cantar: Mi nombre es Olomo. El de mi madre es Kporoye. Hija de Ajero Nin osa. En la tierra se Ijero. Casada con Ewi de Ado. Mi madre Kporoye me contó. De como la búsqueda de un hijo. La llevo por adivinación a Udo. Donde conoció a un sacerdote de Ifa. Que hizo adivinación y ebo para ella. Cuando ella fue a llevar. El sacrificio cerca del hueco. Escucho un distante grito de auxilio. Que salía de adentro del hoyo. Mirad, es el sacerdote de Ifa. Que había hecho por ella el ebo. El que estaba dentro de la trampa de Elefantes. Mientras lo ayudaba a salir del hoyo. Ella cayo al suelo. Y su gloria femenina quedo expuesta. El sacerdote de Ifa. Al no poder resistir. El llamado de la naturaleza. Cayo sobre ella. Para hacerle el amor. Mi madre Kporoye no volvió a ver el Awo. Pero de acuerdo con su predicción. De que aquel hecho fortuito produciría un varón. Y yo nací de Kporoye. En su edad avanzada. En el momento en que nadie. Esperaba de ella un varón. Aunque el esposo de mi madre. El Oba de Ale Ugotu. Me acepto como su hijo. La sangre de mi padre verdadero. Corre por mis venas. Y el hecho de que yo anduviera. Entonando cantos y recolectando hojas. Como se dijo que mi padre hacia. Hizo que mis compañeros de juego. Me pusieran apodos burlones. Un día me enfrente a mi madre Kporoye. Para que me contara la historia verdadera. Ella me dijo que mi padre. Procedía de la tierra de Okemesi. Y que en la entrada de su casa. Había un árbol que producía dinero. La ramas y el follaje. Del árbol producían coronas. El tronco produce cuentas. Y sus raíces producían corales. A la entrada de su casa. Esta el cadáver seco de un humano. Luego de oír la historia. Insistí en ir a ver a mi padre.

En el camino de Okemesi. Fimos apresados por tres bandidos. Y vendidos por separados como esclavos. Me lamente que nunca mas. Veré a mi padre de nuevo. Aun cuando muera como esclavo. Ahora puedo estar seguro. Que al fin he llegado. A la casa y tierra de mi padre. Por la descripción que mi madre me dio. Me asegura que a la casa. A la que como esclavo fui vendido. Y donde ahora rompo semillas de palma. Es la morada de mi padre. Ajielemere de Okemesi. Si he de morir dentro de seis días. Ahora no será en vano. Por que he venido a morir. En el regazo de mi padre. Mientras Ejiemere escuchaba el patético canto de Olomo, lloraba y se preguntaba si aquel niño era realmente su hijo. Se fue a su aposento y ordeno que el niño fuera llevado ante el; para que cantara de nuevo la historia. Ordeno al niño bajo de amenaza de muerte instantánea. que entonara su canción. El niño de rodillas canto otra vez. esta vez entre lagrimas. Luego de escuchar, Ejiede decidido comprobar si aquel era realmente su hijo. Oredeno que se preparara un gran fuego y cuando las llamas se dirigían al Cielo, le dijo al niño que fuera hacia ellas, antes el había frotado los pies del niño con su Iyerosun. El conjuro a las llamas para que el niño fuera consumido por ellas, si su historia era falsa. Pero que su cuerpo fuera cubierto con yeso de la victoria si verdaderamente este era su hijo. Si vacilar, el niño camino hacia las llamas, y bailo dentro de esta, hasta que este se extinguió por completo. No obstante esta hazaña. Ejiede no estuvo satisfecho. Y había preparado una gigantesca olla de agua hirviendo, en la cual tiro a Olomo, con un ritual igual al anterior. Dentro de la olla el niño comenzó a cantar. Omi are domi tutu (Esta agua hirviendo, se ha vuelto helada). Finalmente pidió a su padre que lo sacara de la olla, por estar sufriendo de mucho frío. Este lo saco y lo abrazo, notando que realmente su cuerpo estaba frío como el hielo. Ejiede exclamo muy alegre: Al fin tengo un hijo varón.

Luego Ejielemere le había dado un chivo a Echu. Para que influyera en el ejecutor tradicional de la ceremonia. Al llegar el momento del sacrifico, Olomo había sido amarrado a una estaca, para su ejecución. Pero el ejecutor bajo la influencia de Echu, que sabia que el niño era hijo de Orula, mello la hoja del cuchillo, para que esta no lo pudiera cortar. El ejecutor desistió, ya que solo había podido hacer unas marcas en el cuello de Olomo (marcas que todos llevamos, para recordarnos de este hecho y de que no podemos quitarle la vida a otros seres humano) El Awo alego que Ifa se había negado aceptar la víctima. Entonces desato al joven, lo hizo ponerse de pie y emplazo a los otros Awoses a que lo compararan con el anfitrión, Ejiede, para que notaran el gran parecido entre ambos. Los Awoses concordaron que el niño debía ser liberado y entregado a su padre de inmediato. Ejiede propuso que Ifa no debería quedar sin ser servido y le sacrifico una chiva.

Entre tanto, la divinidad llamada Egi, y cuya función es la de llevar al cielo los cráneos de la víctimas de los sacrificio, había llegado para realizar su tarea. Los Awoses le cantaron: Egi mogbori eku. Ori eku lomagba. Mama gborie nio. Egi mogbo riega. Orie ja lomangba. Mama gborienio. Egi mogborieron. Ori eron loomangba. Los Awoses tocaban las cabezas del padre y el hijo con los cráneos de los animales. Y esto fueron los cráneos que Egi se llevo en su partida al Cielo. Ejiemere saco sus instrumentos de autoridad (Ase) y proclamo: 'A partir de hoy no se ofrecieran mas seres humanos en sacrificios a Ifa.'

(Esto marco el fin de los sacrificios humanos en el Ifismo). Al terminar la ceremonia Ejiede le pregunto a su hijo por su madre y este le dijo como dice mi canción, ella fue vendida como esclava, en el pueblo de su padre. Ejiede decidió ir en su busca, para traerla a vivir con el.

El padre de Kporoye; El Ajero de Ijero, también ofrecía un sacrificio humano en sus fiestas anuales. El había ordenado que un esclavo fuera sacrificado y mando un mensajero que compro a Kporoye para le sacrificio, de aquel año. Cuando fue traída se le ordeno que limpiara la casa en preparación a las fiestas. El Oba había olvidado que alguna vez había tenido una hija llamada Kporoye. Mientras limpiaba el piso, ella empezó a cantar, como su hijo la historia de su vida. La mujer que la cuidaba llamo al Ova para que escuchara el canto. Después de escucharlo el Ova llamo a la madre de ella para que la identificara. Cuando ambas se vieron se abrazaron y comenzaron a llorar.

Regocijada la madre por la reaparición de la hija que ya creía muerta desde hacia mucho. Kporoye fue liberada de inmediato y vestida como su rango le mandaba. El Ajero proclamo también la abolición de los sacrificios humanos en su reino. Ella le dijo a sus padres que sus problemas principales eran encontrar a su hijo y al padre de este. En aquel momento Ejiede partía de Okemesi en busca de Kporoye. Al llegar a Ijero. El se vistió con harapos para evitar ser reconocido y espero al lado del camino al Río. En su ruta hacia este Kporoye vio a Ejiede y lo reconoció a pesar del estrafalario ropaje que traía. Otro día el se disfrazo de vendedor de leña y Kporoye también lo reconoció, pero como en la vez anterior, no dijo nada.

Después Ejiede se interno en el bosque, preparo hojas de palmas y se disfrazo con ellas, y comenzó a bailar en dirección a Ijero. Cuando el Ajero. y su familia vieron como este se acercaba. Kporoye les dijo es Orumila, pero estos discreparon pues Ifa no tenia el habito de enmascararse. Luego de mirarlo desde la casa Kporoye salió al jardín a observar el enmascarado, que se le acerco danzando y al llegar a su lado la agarro y escapó con ella. Tan pronto estuvieron fuera de la vista de palacio. Ejiede se despojo de su mascara y se identifico con Kporoye y le rogó a esta que marchara con el. Ella acepto y a fin de evitar el riesgo de ser atacados en el camino, el vistió a Kporoye con la mascara y la siguió como escolta.

Cuando llegaron a su casa en Okemesi. Ejielemere le quito la mascara y Kporoye abrazo a su hijo Olomo, que luego salió a jugar con los otros niños. Transcurrieron algunos días antes de que la gente del pueblos se diera cuenta de que Ejiede había tomado una segunda esposa. Kporoye se estableció con el y tuvieron otros 5 hijos. Una vez la familia estuvo unida la vida se volvió prospera para ellos.